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Restauración de las pinturas Murales de la Ermita de Quibor

A continuación se presenta la propuesta de restauración y valorización realizada en los murales de la Ermita de Quibor, en el cual se explican patologías, materiales y procedimientos utilizados en su intervención a fin de lograr su proyección en el tiempo y su puesta en valor.




LA ERMITA, es un templo colonial con rasgos tímidamente barrocos, presenta una sola nave de proporciones rectangulares y como es común en los templos coloniales de Venezuela los muros del presbiterio sobresalen de las vertientes de la nave y se cubren con una techumbre independiente, generalmente a cuatro aguas, como en este caso. Los muros que rodean el presbiterio y el arco están decorados por pinturas que abarcan todo el lienzo del muro, con motivos religiosos e históricos, los cuales destacan por su realismo y calidad compositiva.




Estos murales, fueron elaborados entre los años 1954-1957 por el artista de origen italiano Pietro Gnesotto, siendo auspiciado por la Sociedad de Hijos de Nuestra Señora de Altagracia, presidida por Juan Pablo Ceballos, en el marco de una serie de reparaciones que se le hicieron al templo a raíz de los daños sufridos durante el terremoto del Tocuyo de 1950.

Durante el año 1985, los murales sufren una importante intervención, ya que se había sustituido totalmente el entablamento del techo, quedando los muros a la intemperie durante unos meses, esto, junto a una serie de lesiones físicas durante los trabajos de reparación de la Iglesia, obligaron a contratar los servicios de un pintor de oficio para la reparación de los murales, los cuales se llevaron a cabo de una manera empírica, afectando notablemente las características originales de la pintura.
El templo de la Ermita de Quibor, junto con los murales han sido catalogados como una obra ejemplar del patrimonio artístico cultural de la nación, y recae sobre ellos una declaratoria de Monumento Nacional que data del año 1965, igualmente los murales han sido incluidos en un apartado del Censo del Patrimonio del Municipio Jiménez, realizado por el Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela, dada la importancia que tiene este Bien Artístico para la población de Quibor.



Actualmente el estado de conservación de los murales es regular, con deterioros que desluce el esplendor original de los mismos, por otra parte, la pintura decorativa del muro testero, está oculta por un retablo de madera, pero este elemento, además de tapar completamente la pintura, contrasta con las características neobarrocas y proporciones del presbiterio.
Descripción.
Los murales de la Iglesia de la Ermita, están pintados sobre un muro de mampostería de un espesor de 90cm y una altura de 10m, recubiertos por un friso de mezcla real (cal y arena). Aparentemente la técnica de ejecución es al seco con pigmentos naturales aglutinados con cola sintética (se está en espera de los resultados de los análisis para comprobar pigmentosglutinates de estas pinturas), sobre un fondo a base de cal, y sobre la superficie presenta una capa de de barniz oxidado.



Para referir los motivos de la pintura podemos citar la descripción que hace el Dr. Tarquino Barreto en su libro Historia de Quibor;
“Los murales representan cuatro épocas de la historia quiboreña: el mural de la izquierda representa en su parte superior, la Anunciación de la Virgen, cuyo rostro corresponde a nuestra patrona;  en la parte inferior están presentes dos episodios históricos: La Fundación jurídica de Quibor y a Don Atanasio Lucena mirando a su Ermita reconstruida.


El mural derecho, en su parte superior, representa la asunción de María a los cielos rodeada de angelitos blancos y negros, el bello poema de Andrés Eloy Blanco llevado a la plástica (…) En la parte inferior aparecen dos gloriosas épocas de nuestra historia: La de los héroes que participaron en la Independencia. Florencio Jiménez, Juan Bautista Rodríguez, Mariano Peraza José Bernardo Dorante y otros. Y de los religiosos que han enaltecido nuestra iglesia: Mons. Aguedo Felipe Alvarado, Pepe Coloma, el gran polemista y humanista de Quibor; dos prelados amigos de Quibor, el padre José de Jesús Silva y el Pbro. Arístides Muñoz López”
Vale la pena destacar que este tipo de mural trata de narrar una historia, ya que la pintura en si constituye una lección evangelizadora, por lo tanto es muy descriptivo los motivos utilizados.



Posteriormente en la intervención del año 1985 se repintaron todos los muros hasta una altura de 1.30m con pintura de aceite y marcadores de alcohol, imitando texturas de mármol, además se agregaron dos pinturas en la base del arco, con la Virgen de Coromoto del lado del evangelio y la Divina Pastora del lado del bautisterio, los cuales estaban anteriormente encuadrados como un par de nichos para enmarcar la colocación de imágenes.


Diagnóstico.
Los murales sufren actualmente varias lesiones provocados por diversos agentes directos e indirectos, para entender la importancia y el grado de afectación que presentan, se realiza en este informe un análisis detallado de cada una de las patologías, a fin de entender el proceso de deterioro y para poder revertirlol.



Desprendimiento de la superficie-base:
Sobre el muro que está del lado del bautisterio y a una altura de 4,50 mts  aproximadamente, presenta des adherencia a nivel de capa pictórica, lo que constituye un eminente riesgo de desprendimiento, lo que causaría daño irreversible (perdida) en uno de los motivos principales de la composición.
Si bien son muchas las causas a la que pueden ser atribuidas la mas importante  puede estar relacionada a la colocación de una viga corona en concreto que genera cambios diferenciales en los movimientos de dos materiales no compatibles como lo son el barro y el concreto.
















Deterioros por chorreras y filtraciones en la parte superior de los muros:
Se evidencia en algunas áreas del los muros laterales y sobre todo en la parte superior del arco que da entrada al presbiterio, estas se producen por el tiempo que estuvo el presbiterio sin cubierta y la pintura al descubierto o indebidamente protegida. Las chorreras en el arco, son producidas por unas filtraciones del techo, justamente en el lugar donde el techo cambia de orientación y de altura, sin embargo esta situación fue corregida recientemente y actualmente no existen tales problemas, persistiendo la evidencia de la patología en la pintura mural.

    Grietas en el arco y muros:


son producidas por el movimiento de este elemento estructural, produciendo pequeñas grietas en el friso y consecuentemente la marca en la policromía. Es necesario monitorear y evaluar detalladamente la magnitud de estas grietas, que aparentemente son inofensivas, pero que en un futuro puede representar un peligro no solo para el mural sino para la estabilidad del edificio.



Gotas de pintura superficial:
Situación producida por descuido o accidente, cuando se pinta la parte superior de los muros donde están los murales con pintura de caucho color blanco o cuando se barniza los elementos de madera de la cubierta. Por lo cual se requiere la eliminación de estos elementos.




Deterioro de la capa pictórica, faltantes, lagunas:
Pequeños fragmentos de la pintura se han desprendido, desdibujando sectores importantes de los murales.




Suciedad:
Es importante destacar el efecto que produce el polvo sobre la  ya superficie pictórica afectando notablemente. la percepción de la calidad estética de la obra.









Cordilleras: como su nombre lo indica es el levantamiento de la capa pictórica en forma de picos a consecuencia de un problema en el soporte, estas manifestaciones de deterioro suele encontrase en las capas más gruesas de pintura  en el mural, caso es de las carnaciones y vestimentas del ángel.


Ampollas: prominencia en forma de burbujas de la pintura. Suelen estar asociados a problemas en el soporte, tal es el caso de los movimientos ocasionados por diferencias de temperatura y humedad al estar en contacto directo con los factores ambientales y climatológicos al estar este ambiente sin techo.


Perforaciones ocasionadas tanto por la colocación de ramplunes como de clavos







Resanes inadecuados: intervención a nivel de la base de preparación sin la técnica y materiales adecuados y de pobre calidad estética.

Abrasiones: Desgaste por fricción en la capa pictórica y que esta asociado al mobiliario existente en el presbiterio y colocado inadecuadamente sobre la superficie muraría.


Repintes: aplicados directamente sobre la capa de pintura subyacente en el zócalo, en la intervención de los 80, se aplico una nueva policromía que cambio tanto los colores como las decoraciones originales


Oxidación del barniz
El barniz como capa de protección original sufre un proceso de oxidación lo que causa un oscurecimiento de este estrato limitando apreciar en toda su magnitud la policromía adecuadamente